Un párroco de la iglesia San Antonio de Padua, Guayaquil Ecuador, Carlos Quinde falleció dentro de la sacristía, pero no se atrevieron a mover el cuerpo por temor a ser infectados con el COVID-19.
La mujer, de 37 años, y al parecer en el tercer trimestre de embarazo, tenía una patología previa, asma, tras someterse a una cesárea de urgencia, el bebé nació muerto.